MUJERES, RELIGION Y VIOLENCIAS EN LA PERSPECTIVA DE IVONE GEBARA

MUJERES, RELIGION Y VIOLENCIAS EN LA PERSPECTIVA DE IVONE GEBARA

SEMINARIO SANTIAGO DE CHILE, ABRIL 13-17, 2019

Por: Ana Mercedes Pereira Souza

Introducción

Ivone Gebara nació en San Pablo, Brasil en 1944. Es religiosa, doctora en Filosofía y Ciencias Religiosas,  Teología y Género. Como ella misma lo expresa en su hermosa obra, “Las aguas de mi pozo” (2005), es hija de emigrantes libaneses a Brasil, vivió durante su infancia y juventud en su familia, un ambiente católico muy tradicional vivido especialmente por su madre, quien deseaba para sus hijas buenos maridos, creyentes y respetuosos de sus hogares. Pero Ivonne anhelaba vivir con libertad y decidió entrar a la Congregación religiosa, que según ella y el contexto brasilero de los años 60s del siglo XX, le proporcionaría vivir su vida con sentido de compromiso hacia y con los pobres, algo que le era difícil en su ambiente familiar conservador y tradicional.

Ivone como mujer y teóloga fue una actora muy importante en los años 70s, cuando se inició la nueva perspectiva al interior del catolicismo, la Teología de la Liberación, TL y las Comunidades Eclesiales de Base, CEBs. Vivió intensamente estos años al lado de los pobres de las favelas de varias ciudades de Brasil y se consolido como teóloga de referencia para estudiantes y teólogas de América Latina y Europa. La conocí personalmente en 1985 cuando desde CINEP coordinaba a nivel nacional las Comunidades Cristianas Campesinas, CCC. Fui invitada a las primeras discusiones y reflexiones sobre la Teología Feminista. Participaron en estos encuentros unas 15 teólogas, Recuerdo que en sus intuiciones estaba clara la crítica a la TL. 

Consideraban que la TL era una propuesta muy importante para los pobres en América Latina y Centro América, pero se construía en continuidad con la lógica patriarcal ya que no se asumía de manera diferenciada a las mujeres pobres del continente, incluso, ni a ellas mismas como teólogas que iniciaban sus procesos de producción intelectual bíblica y teológica. A finales de los 80s, este grupo de teólogas publicaron dos libros con entrevistas a los teólogos de la liberación, develando su estructura patriarcal y se fueron consolidando como teólogas de la liberación feminista, proponiendo caminos propios tanto para la producción teológica como para el acompañamiento socio-pastoral a mujeres y a sus organizaciones. Un momento muy claro de esta realidad de exclusión de las teólogas latinoamericanas del mundo de los teólogos de la liberación, fue el de la evaluación de los 20 años de la TL en 1992, en el Escorial, España. Estudiaba en esos años en Paris y pude participar en este evento. En esos años yo no tenía  formación en género,  pero me llamo la atención que participaron como ponentes los grandes teólogos de la liberación de América Latina y España, unos 20 teólogos, y solamente Ivone en representación de las teólogas de la liberación, cuando ya existían en América Latina unas 25 teólogas representantes de esta nueva teología. De igual manera, en representación de los Teólogos del Tercer Mundo, África y Asia, no había teólogos ni teólogas de estos continentes. Teólogos españoles hablaron por ellos.

Por supuesto la crítica de Ivone y de algunas participantes fue muy grande, incluso de algunos teólogos sensibles a estas formas de exclusión tan evidentes hacia las mujeres teólogas. Intuyo que este fue un momento muy especial para Ivonne, ya que se reafirma en su propuesta como teóloga feminista y Eco-feminista y se radicaliza en sus opciones y reflexiones teológicas, las que se expresan en una producción intelectual impresionante en conferencias, artículos y libros

Al referirse a las preguntas teológicas de los 70s, en el marco de la TL, Ivone comenta que “Aunque este simplificando las cuestiones teológicas, quisiera insistir en el hecho de que, los años setenta vieron marcar un cambio de orientación en las preguntas teológicas. La teología paso a preguntar sobre las maneras de transformar el mundo para tornarlo más justo. La cuestión se formulaba en estos términos: ¿Cómo vivir el Reino de Dios en la historia? Este cambio de interrogante y de referencias teológicas adquirió contornos originales en América Latina” (Gebara, 27, 2000 Intuiciones Ecofeministas).

Un acontecimiento que marcara la vida de Ivone el castigo del Vaticano, siendo Papa Juan Pablo II, por defender el aborto. El cardenal Ratzinger la castigo prohibiéndole hablar durante dos años y la envió –la obligo- a la Universidad Católica de Lovaina la Nueva-Bélgica para estudiar nuevamente teología. Estos dos años de silencio fueron para Ivonne muy fructíferos, enriqueció sus reflexiones, su mirada sobre la explotación y exclusión de las mujeres y la Madre Tierra y a su regreso a Brasil se concentra en esta nueva producción teológica eco-feminista.

 

  • De la Teología de la Liberación a la Teología Feminista de la Liberación

 

Para Ivone como para la mayoría de teólogas, el primer paso en sus transiciones fue hacia el feminismo. Cuando en lugar de oposición, lo femenino y lo masculino se relacionan, no solo cambian el pensamiento, sino también la cultura, la economía, la política, la religión, la historia y las relaciones de poder; “El feminismo me hizo salir del universalismo masculino y me animo a sentir siempre lo concreto de las relaciones humanas . Me hizo reconsiderar mis imágenes de Dios y mi comprensión sobre el cristianismo. Me provoco a ir más allá del esquema de pensamiento conocido y tuve que sufrir las consecuencias.

Experimente desconfianza, críticas y la certeza de estar vigilada en mis cursos y conferencias por gente de iglesia que habían acompañado mi vida durante tantos tiempo(…)La institución católica elegida como lugar de vida para mi búsqueda de libertad, pasaba a ser ahora el lugar de control de mi propia libertad. La iglesia jerárquica se volvía tribunal de mi pensamiento y acción. Ya no me sentía en casa. Era extraña y extrajera en la institución” Gebara, 2005,139 Las aguas de mi pozo).

Y no solo vivió la desconfianza de personas de la institución católica. También de sus colegas sintió estas formas de exclusión: “Comencé a partir de los 80s a introducir de manera sistemática el feminismo en el pensamiento teológico que desarrollaba. El tema de la liberación se amplió y preciso aún más. Mis posiciones metodológicas y teóricas divergían de la de las mayorías de mis colegas teólogos. Comencé a ser vista como una persona aparte, percibía la sospecha o, simplemente las inquietudes con relación a mi pensamiento. Sentía a veces que las personas estaban en guardia frente a mi como si fueran a escuchar a una contestataria.” (Gebara, 2005, 142).

Este relato me trajo a la memoria a dos compañeras pentecostales de los Montes de María, que se empoderaron en REMPAZ respecto a sus derechos. Una de ellas exigió mayor participación en su congregación y fue castigada a permanecer en silencio en la última banca de la iglesia. Otra, quien le expreso a su pastora sus nuevas formas de interpretar el papel de las mujeres en la biblia y en el cristianismo, fue castigada con acciones de violencia simbólica, con el silencio , esos silencios que matan..puede sentarse donde quiera, pero no la tienen en cuenta, la invisibilizan en la iglesia. Sin embargo las dos continúan en sus congregaciones porque para ellas este es un espacio de encuentro, de oración, de convivencia con sus familias, amigos y con sus comunidades.

Para Ivone la Teología es una sistematización continuamente actualizada de las creencias y la fe de una religión. En el caso católico, “la teología fue siempre el lugar de ausencia de las voces femeninas. Los hombres siempre hablaron en nuestro nombre(…)Y aun mas, sabemos bien hasta qué punto, los fundamentos presentados en el cristianismo legitiman el poder masculino y la representatividad de lo masculino(…)La teología feminista, a partir del siglo XX, comienza a desarrollarse a través de la percepción de los derechos negados a las mujeres en la sociedad y al interior de las religiones(…)En el fondo, la teología feminista es una teología política que retoma los textos de la tradición y los reinterpreta de manera de favorecer la vida de las mujeres e incluirlas en las diferentes dimensiones de la religión”(Gebara, 2011, pag,100-101) La trama de la vida.

La relectura bíblico-teológica fue posible gracias a las nuevas exegesis e intuiciones de teólogas y biblistas, quienes incorporaron, desde sus estudios y acompañamiento a mujeres de sectores populares, nuevas hermenéuticas, al hacer interpretaciones bíblicas, es decir tener en cuenta el texto, contexto y pre-texto de los escritos en la Biblia. Así iniciaron sus trabajos de investigación a partir de las teologías contextualizadas (teología negra, teología indígena, teología campesina, teología feminista, teología Quuer), apoyadas en la “hermenéutica de la sospecha”, hermenéutica que se pregunta por el papel de las mujeres en la Biblia y el porqué de su ocultamiento e invisibilidad respecto a sus roles a lo largo de la historia del pueblo de Israel y su importancia en los orígenes de cristianismo. 

Como lo explica Navia, religiosa, teóloga y especialista en literatura, “Numerosas aportaciones positivas provienen de exegesis feministas. Las mujeres han tomado así una parte activa en la investigación exegética. Han logrado percibir –con frecuencia, mejor que los hombres-, la presencia, la significación y el papel de la mujer en la biblia. El horizonte cultural moderno, gracias a su mayor atención a la dignificación de la mujer y su papel en la sociedad y en la iglesia, hace que se dirijan al texto bíblico preguntas nuevas, ocasiones de nuevos descubrimientos. La sensibilidad femenina lleva a entrever y corregir ciertas interpretaciones y corrientes tendenciosas que instaban a justificar la dominación del varón sobre la mujer” (Navia, 2004,29). 

Ivone Gebara realizo  finales del siglo XX una nueva transición teológica. Paso de la TL a la Teología Feminista y de allí a la Eco-teología feminista. ¿Y cómo realizo este proceso? ¿Qué circunstancias, referentes teóricos, personas influyeron en su nueva practica y perspectiva intelectual? Nuevamente y en otros contextos se vuelve un referente para las mujeres, esta vez no solo para teólogas y biblistas y profesionales de las Ciencias Sociales, sino también para ONGs de mujeres, lideresas pobres urbanas, afro-descendientes, campesinas e indígenas. Estas transformaciones de imaginarios y prácticas religiosas fueron producto de sus experiencias, frustraciones institucionales pero muy especialmente, de sus opciones feministas y sus deseos de ayudar para que las mujeres avancemos en procesos de deconstrucción del Ethos cultural cristiano patriarcal y excluyente, hacia nuevas formas de relacionarnos entre nosotras mismas, Dios, Diosa, Sabiduría y la Madre Tierra.

Resaltamos parrafo para comprender que, en la mayoría de los casos, las transformaciones religiosas no se dan de manera espontánea, sino que intervienen ciertos acontecimientos, – en nuestro caso el conflicto armado, el dolor, el sufrimiento-, intervienen personas, situaciones de crisis, insatisfacciones y búsquedas de nuevos referentes simbólicos que ayuden a reconstruir el sentido a la vida. En palabras de Ivone, “El termino Eco-feminismo comenzó a ser usado en Francia al final de los años 70s y de allí se extendió a otros países de Europa, América y África. Fue introducido por la socióloga feminista Francoise D´Eaubonne, con la finalidad de mostrar la alianza de la lucha hacia el cambio de relaciones entre hombres y mujeres con la transformación de nuestras relaciones con el eco-sistema (…)El Eco-feminismo como pensamiento y movimiento social se refiere básicamente a la conexión ideológica entre la explotación de la naturaleza y a la explotación de las mujeres dentro del sistema jerárquico-patriarcal. Desde el punto de vista filosófico y teológico, el Eco-feminismo puede ser considerado como una sabiduría que intenta recuperar el eco-sistema y las mujeres.” Subrayado nuestro, (Gebara, 18, 2000)

Esta conceptualización sobre el Eco-feminismo, me recuerda la resistencia de las mujeres de María La Baja, Bolívar, respecto a los cultivos de la palma africana, resistencia expresada durante el encuentro con Parlamentarios/as holandeses/as el 10 de mayo de este año. Mientras uno de los líderes locales, pequeño productor de la palma, defendía a ultranza las bondades de estos cultivos, de su comercialización y de los buenos resultados económicos, las mujeres lideresas de este municipio – que creo, no conocen estos cambios teológicos ni el eco-feminismo-, realizaron un critica radical ya que los cultivos de palma africana están contaminando con los químicos los nacederos de agua que riegan sus comunidades lo que conlleva a enfermedades en la piel y a la imposibilidad de consumo y utilización para la preparación de alimentos y otros usos. De igual manera manifestaron su inconformidad por la crisis alimentaria que ha generado el priorizar estos cultivos a los de pan coger propios de la región, el ñame, la yuca, el plátano, berenjena, etc, que cultivaban en sus parcelas y con los que calmaban sus necesidades alimentarias. Contaban, por ejemplo, que hace un año, un plátano costaba 250 pesos y hoy vale 1.500  pesos.  Expresaban justamente, que no las escuchan ni los propietarios, ni las autoridades ni sus compañeros. Es en estas circunstancias vividas por miles de mujeres en el país y de América Latina, donde la Eco-teología feminista puede arraigarse y desarrollarse en defensa de la vida y los intereses de las mujeres. Fue tan controvertido este panel, que el parlamentario presente se retiró antes de haber concluido el intercambio…

¿Como viven las mujeres de los Montes de María sus experiencias de fe?

Desde REMPAZ observo y analizo a través de oraciones, entrevistas, historias de vida de nuestras compañeras, algo muy interesante:  nuestras lideresas asumen compromisos socio-políticos nuevos e importantes para sus vidas, realizan incidencia política, se les reconoce sus liderazgos y algunas son nombradas con cargos de responsabilidad en las Mesas de Victimas, celebran fechas emblemáticas para las mujeres, 8 de Marzo, 25 de noviembre, día de la No Violencia hacia las Mujeres, Día de las Victimas, de los Derechos Humanos, etc, pero sus experiencias de fe son tradicionales, conservadoras,  y gran parte de las señoras son evangélicas pentecostales.

Y me surgen preguntas…¿Cómo se explica que estas compañeras participen en espacios de víctimas, realicen acciones de resistencia, exijan sus derechos motivadas por su fe tradicional? ¿Cómo, de qué manera, una fe como la pentecostal, que es muy individualista,  que supuestamente no genera cambios o los impide, una fe que a decir de algunos sectores es “el opio del pueblo”, es el motor que las dinamiza, las invita a luchar por sus derechos?  Si bien es cierto la formación que hemos promovido desde REMPAZ y desde otras organizaciones, los conocimientos, aprendizajes y herramientas adquiridas a través de estos 5 años de nuestra presencia en los Montes de María-Sucre, les ha servido de apoyo para empoderarse, para convertirse en mujeres sujetas de derechos, considero que su fe, A SU MANERA y desde su experiencia vital, es una “fe que mueve montañas”. 

Creo no estar equivocada, ya que he escuchado muchos testimonios de esta manera de vivir la fe, en diferentes regiones del país. Esta mirada no niega en ningún momento, otra dinámica en sectores de mujeres víctimas del conflicto, que han reconstruido sus proyectos de vida desde la óptica de la resiliencia, entendida como la capacidad que tiene una persona de superar circunstancias traumáticas, como las vividas por las mujeres durante y después del conflicto. Esta es una perspectiva mas secular, pero son procesos que no se excluyen, al contrario, son o pueden ser complementarios.

Por esta razón es importante analizar como construyen socialmente esa fe, como la interiorizan y expresan en la vida cotidiana, como estas formas religiosas tradicionales les posibilita re-construir la esperanza, sus proyectos y el sentido de sus vidas.  

Para comprender mejor lo que expreso, les comparto un testimonio de una compañera, una de las más empoderadas respecto a sus derechos. Hace un mes, su hija fue agredida por su esposo, la ultrajo, la maltrato físicamente y ella, su mama, viajo a Medellín para traerla a ella y a su nieta a vivir a su casa en Tolú: “Todos los funcionarios me colaboraron con el proceso de la denuncia. Alabado sea Dios Todopoderoso. Ella ha llorado mucho, pero bueno, los planes de Dios como no los conocemos, nos deprimimos, pero cuando de las tinieblas surge la luz, ahí entendemos que Él tiene todo bajo control para cumplir el propósito por el cual estamos acá. La policía dio el amparo policial, las medidas de protección. La comisaria pidió documentos para darle la custodia de la niña, la Secretaria de educación el aval para sus estudios..”(Mensaje personal de María por WP).

Estas maneras de experimentar la presencia de Dios en sus vidas, por lo general, son discursos y prácticas religiosas institucionales y/o transmitidas generacionalmente por sus padres, abuelos. Pero como lo expresamos, en situaciones fronterizas, hay cambios socio-religiosos y un amplio sector de mujeres víctimas del conflicto, han hecho transiciones hacia el pentecostalismo.  En el testimonio de María, se observa como ella hace todo el proceso para la exigibilidad de los derechos de su hija, pero acepta, desde su cosmovisión religiosa, lo que le paso a su hija y lo reflexiona como la voluntad de Dios y María es una de las lideresas más empoderadas de nuestro trabajo, es decir, con mucha conciencia de sus derechos y la ruta de exigibilidad de ellos. 

Estos son ejemplos concretos para comprender la Teología feminista, sus denuncias al machismo, al patriarcado y al poder masculino. Los hombres consideran a las mujeres su propiedad y pueden hacer con ellas lo que quieran. Habría que profundizar en una investigación posterior, sobre las legitimaciones sociales, religiosas de todas las formas de las violencias hacia las mujeres por parte de sus esposos, compañeros, lo mismo que los feminicidios que aumentan de manera alarmante en Colombia: “Desde el 2002 al 2009, hubo mas de 627 mil casos de maltrato hacia la mujer en Colombia. Y de esos casos, 11.976 mujeres fueron asesinadas”. En otro articulo se reseña que entre el 2017 y 2018 fueron asesinadas 1.724 mujeres en el país. Según la Revista Semana, entre enero 2018 y febrero del 2019 fueron 1.080 mujeres. Según Aida Avella, solo en el mes de mayo 2019, fueron asesinadas 41 mujeres, es decir mas de una mujer asesinada por día. 

Ivone habla de las diferentes formas de violencias que el patriarcado y las instituciones religiosas les han infringido históricamente a las mujeres. También expresa que es difícil que las mujeres que tienen tan incorporados estos imaginarios y prácticas religiosas tradicionales puedan cambiar de mirada, incorporar la perspectiva de género en sus espiritualidades y prácticas religiosas para que puedan resignificar sus imágenes de lo sagrado y en consecuencia sus prácticas religiosas. Sin embargo, enfatiza que “el cambio de las instituciones religiosas no vendrá de arriba, sino de las propias consumidoras de las religiones”. Conferencia Chile, abril, 2019.  Carmiña Navia también se refiere a las dificultades de la resignificación de imaginarios religiosos: “Es importante señalar que se trata de un trabajo difícil: estamos muy condicionadas por siglos de lectura androcéntrica” Navia, 2004,29).

Al escuchar testimonios de cambios significantes en su autoestima, en sus procesos de reconocerse como lideresas, podemos también pensar en una hipotesis  de trabajo y es la siguiente: las mujeres víctimas del conflicto, desde sus experiencias de fe enmarcadas en la religiosidad popular católica y protestante y pentecostal, se reconocen hoy como mujeres sujetas de derechos y participan en múltiples acciones tendientes a reclamar sus derechos y es posible que no sean conscientes de haber realizado cambios a nivel teológico. Creemos que esa fe que “mueve montañas” igualmente se ha transformado, pero falta sistematizar y analizar sus experiencias en procesos de formación teológica que les posibilite comprender las nuevas relaciones que establecen entre fe y política. 

Estos cambios los analizamos desde el concepto de fronteras en un trabajo realizado años anteriores, en el que observamos que las religiones cumplen múltiples funciones socio-religiosas y políticas, especialmente en situaciones fronterizas, como lo son el desplazamiento forzado con todos los sufrimientos que este implica: “Por efectos del desplazamiento, al cruzar las fronteras, sus depósitos de sentido y sus identidades religiosas comenzaron a fragmentarse y en consecuencia a transformarse. El quiebre de sus proyectos de vida, de las seguridades que les proporcionaba la vida en sus tierras, de la relativa estabilidad económica en medio de familiares, amigos, vecinos, donde la palabra y la voz tenían significados y reconocimiento social, les exigió a las mujeres elaborar nuevas producciones simbólicas, religiosas, culturales, económicas, sociales y políticas, para adaptarse y sobrevivir en contextos urbanos desconocidos, deshumanizantes, donde las solidaridades son escasas y donde las personas desplazadas generan temores y desconfianza” Pereira, 2008.

Desde esta observación, concluyo este primer abordaje, insistiendo en la necesidad de conocer los imaginarios religiosos de las mujeres, los sentimientos de culpa que de ellos se generan, los límites de estas representaciones y practicas socio-religiosas respecto a su autonomía, su libertad, el cuidado de sus cuerpos y espíritus, sus formas de sumisión, sus silencios frente a las violencias físicas, psicológicas, gestuales, corporales y entre otros, el disfrute y goce de sus derechos sexuales y reproductivos.

Para avanzar en este sentido pienso que MyM debería considerar, si para todas o para la mayoría de nosotras es importante, realizar un Diplomado en Eco- Teología Feminista, de manera que tengamos herramientas y aprendizajes para realizar con las mujeres que acompañamos, estas investigaciones de carácter socio-teológico y realizar con ellas procesos de de-construcción de imaginarios religiosos patriarcales y construcción colectiva de nuevos referentes teológicos que animen nuestras búsquedas, sueños y proyectos de vida individuales y colectivos. 

Es de vital importancia comprender que estos cambios no se pueden lograr con uno, dos, tres talleres sobre Teología Feminista-Ecofeminista. Se requiere realizar procesos de corto, mediano y largo plazo. Experiencias como las de FUNSAREP en Cartagena y la del Centro Cultural de Meléndez, en Cali, nos pueden ayudar para retroalimentarnos con sus trabajos de mas de 40 años continuos, en los que se han formado varias generaciones: las abuelitas les enseñaron a las hijas y las hijas a sus niñas, niños. Así, se han logrado deconstruir imaginarios patriarcales y machistas en estas organizaciones y sus comunidades. Sobra decir que en todo proceso hay dificultades y escuchar de ellas, como han construido su proyecto es, con sus avances, limitaciones y aprendizajes, seria de mucha riqueza para las co-partes de MyM.

 

  • El problema del mal en el cristianismo y en la cultura patriarcal

 

Para Ivonne Gebara tanto hombres como mujeres sufren “males”, pero la forma de vivirlos, sentirlos y expresarlos es diferente en los hombres y en las mujeres. Esto ya lo observábamos en otra reflexión nuestra sobre mujeres y construcción de paz: “las mujeres tienden a rememorar con mas detalles que los hombres experiencias personales vinculadas a sus emociones (…) de manera que la memoria se puede leer no solo en sus palabras sino también en las expresiones de sus cuerpos, sus rostros, en sus gestos y sus miradas, en el tono de sus voces. Sabemos que recordar permite la elaboración de la memoria dolorosa, traumática.” Pereira, 2016.

Nuestra autora influenciada por Ricoeur y otros filósofos, asume el método de la fenomenología para analizar el mal en las mujeres e insiste igualmente en las diferencias de vivir y expresar el mal, según las mujeres y su lugar social, económico, político, religioso, es decir, es diferente la manera de expresarlo si escuchamos los males vividos por una mujer de clase alta, media o popular. El dolor en todas puede ser el mismo frente a la muerte, las violencias hacia sus cuerpos y mente, pero la manera de asimilarlo, expresarlo, vivirlo y sanar heridas, podría ser diferentes por los diversos procesos culturales y de formación que han realizado, incluso formas de secularización y/o por maneras diferentes de vivir la fe y la presencia de Dios en sus vidas.

De ahí la importancia de los relatos de su memoria histórica del dolor, sus historias de vida, su música preferida (análisis de los textos de las canciones), sus anhelos y sueños. Ivone como filosofa, realiza una crítica a las religiones en especial al cristianismo. La filosofía, nos dice Fierro, “es esencialmente un modo critico de reflexión y pensamiento (…) No hay filosofía de la religión que no sea un análisis crítico de ella y por tanto, toda filosofía es crítica de la religión” (Ferro, 1993, 179). Y la metodología propuesta por Ivone, se refiere a la escucha activa ya que, según esta perspectiva, la mejor manera de comprender el sufrimiento de las mujeres, es escuchando, sintiendo sus testimonios y escudriñar en ellos las diferentes formas de violencias hacia las mujeres que las religiones legitiman social y políticamente y de lo cual ellas no son conscientes.

En el caso colombiano tenemos miles de relatos pequeños y grandes del sufrimiento de las mujeres indígenas, afro, campesinas, urbano-populares, quien han vivido directamente los efectos del conflicto armado en sus comunidades: el horror de las masacres, los asesinatos, las desapariciones de esposos, hijos y otros familiares, los abusos sexuales, las violaciones, la perdida de sus tierras, de sus pertenencias, la pérdida del tejido social a causa del desplazamiento forzoso.   Incluso, la misma experiencia de salir huyendo de sus lugares de origen para preservar sus vidas y las de sus hijos y su ubicación en las plazas, en las aceras, esperando, en esos tiempos de desplazamiento, la limosna de alguien que se conduela de su miseria, de sus sufrimientos. 

De igual manera tenemos relatos de mujeres que han sido violadas, abusadas en el marco del conflicto armado. El 26 de junio se realizó la Comisión de la Verdad en Cartagena -con participación de varias delegadas de MyM- y se presentaron relatos de las mujeres de los Montes de María que fueron secuestradas y violadas, testimonios realmente impresionantes y conmovedores. Me impactaron profundamente. Ahora, con los procesos de formación política y empoderamiento individual y colectiva, algo ha cambiado y el sufrimiento se transforma en esperanza al contar con la Ley de verdad, Justicia y reparación y ser reconocidas como víctimas del conflicto, de igual manera con la Comisión de la Verdad que realiza un trabajo supremamente comprometido con las víctimas,  en procesos de esclarecimiento de los hechos de violaciones a los derechos humanos ocurridos durante el conflicto armado. Los niveles de impunidad son muy altos, -según cifras nacionales el 85%-sin embargo, algunas mujeres y organizaciones (la Organización Femenina Popular, Narrar para vivir, entre otras) han obtenido a través de reparaciones colectivas, algunos recursos que le ha posibilitado avanzar en sus proyectos colectivos.

Al recoger testimonios para nuestra investigación “Mujeres, Espiritualidades y Constricción de Paz”, observamos que, si bien son mujeres sufrientes de diferentes regiones del país, las une por toda la geografía nacional el mismo dolor, las mismas angustias y desesperanzas, como también sus búsquedas y pequeñas esperanzas y alegrías que construyen en torno a sus familias, organizaciones y en el ejercicio de exigibilidad sus derechos.

 

Para Ivonne hay varias formas del mal que se expresan en los testimonios de nuestras compañeras (mal del cuerpo, enfermedades físicas, psicológicas, pobreza, exclusión, mal social, político, medio ambiental, religioso), pero como ya lo expresamos, gracias a sus procesos de empoderamiento, hoy un amplio sector de ellas, actúan en diferentes espacios políticos a nivel local, regional y nacional, incluso internacional, para expresar denuncias y realizar acciones de incidencia política en estos espacios.

Nuestra autora Ivone expresa, al finalizar el seminario en Santiago de Chile, una crítica a la modernidad que si bien recupera a los hombres –y mujeres- como sujetos, relego a la mujer al ámbito de lo privado y a la sujeción del poder masculino: La modernidad “comienza pues, con la redefinición del papel de la mujer como ama de casa, subordinada a las relaciones matrimoniales y a la familia. A su vez, la naturaleza liberada de la fuerza de los espíritus, despojada gradualmente de sus secretos, pasa a ser dominada por el espíritu científico masculino. Estas –las mujeres-, fueron relegadas por el sistema patriarcal y particularmente por la modernidad, a ser fuerza de reproducción de mano de obra, -vientres benditos-, en tanto la naturaleza se tornó objeto de dominación para el crecimiento del capital” (Gebara, 18, 2000). 

Y la modernidad “comienza con la tortura de las brujas y el establecimiento de un nuevo método científico. Las brujas fueron consideradas no solo símbolos del mal sino también de la violencia de la naturaleza, capaz de provocar tempestades y enfermedades, de matar a niños. La asociación entre mujeres y naturaleza era clara. Por eso las mujeres revoltosas y la naturaleza en desorden precisaban ser controladas. Esto justifico socialmente la caza de brujas y consecuentemente la ejecución de millares y millares de mujeres en toda Europa como obra de la cultura” Gebara 18, 2000).

Esta mirada sobre la modernidad podría ser un abre bocas para realizar desde las co-partes de MyM un dialogo sobre la modernidad y sus impactos sobre las mujeres, hoy, en Colombia y América Latina. Como es conocido, varios países de América Latina asumieron a la modernidad, una vez realizados los procesos de liberación de España y Portugal. Bajo los gobiernos liberales de la época, se definieron leyes en torno a la separación entre la Iglesia y el Estado, al hombre como sujeto de derechos, autónomo, de libre asociación, de libertades económicas, leyes de Libertad de Cultos, entre otras.  

En 1990, a raíz de la crisis de los socialismos del Este europeo, de la caída del Muro de Berlín, de las migraciones de Albania, de África del Norte hacia Italia y otros países de Europa, la imposición del modelo económico neoliberal y en América Central el retorno de Nicaragua Socialista a antiguas estructuras capitalistas, la crisis del movimiento Farabundo Martí en El Salvador, es decir, en un nuevo contexto socio-político, económico e ideológico mundial, se construye un nuevo paradigma, la Post-modernidad, que impulsa a diálogos y reflexiones de gran alcance intelectual, pero igualmente divide a estos sectores entre modernistas y posmodernistas. Uno de estos diálogos fue plasmado en el célebre trabajo colectivo, “Todo lo solido se desvanece en el aire”, escrito por Marshall Berman.

Varios autores post-modernos explicaron el “retorno a lo religioso” en países y sectores que se creía secularizados, por el excesivo énfasis de racionalidad impulsado por la modernidad y las religiones se resisten a desaparecer y una forma de resistencia fue y continua siendo, el crecimiento de múltiples expresiones, tanto al interior del catolicismo (carismáticos, neo-catecumenado, Opus Dei, Familia y Tradición, TL-CEBs, entre otros), del protestantismo en donde se expresa con fuerza impresionante el crecimiento de iglesias pentecostales, neo-pentecostales y sectas de diversa índole. Además, los Nuevos Movimientos relacionados con la Nueva Era y reivindicación de Espiritualidades ancestrales indígenas, especialmente a través del Buen Vivir, propuesta de las comunidades ancestrales de Aby Ayala.  

Ivone Gebara analiza este fenómeno religioso comentando que “si bien las sociedades latinoamericanas asumieron la Modernidad y lo que ella conlleva, la separación entre la Iglesia y el Estado fue un hecho y está escrito, pero la realidad hoy en América Latina, es otra. Los fundamentalismos religiosos muestran esta otra cara de la modernidad. En el 2018 gran parte de candidatos a la presidencia en Centro América, en Perú, Brasil, Chile, Argentina, eran evangélicos pentecostales. Tenemos en Brasil el ejemplo, un presidente evangélico, fundamentalista que subió al poder con el apoyo de millones de personas de estas congregaciones” (Entrevista a Ivone, Ana M Pereira, abril, 2019)

Ivonne se pregunta, ¿cuál separación entre la Iglesia y el Estado si el proyecto de estos actores religiosos es llegar a la Presidencia de la Republica, al Congreso, al Senado, para anular las políticas públicas ya aprobadas en los marcos constitucionales  que favorecen los derechos de las mujeres? Como lo observamos en la actualidad, varios estados de América del Norte, estos sectores fundamentalistas se pronunciaron en meses anteriores en contra del aborto, en Colombia y otros países latinoamericanos y desde las alianzas entre sectores conservadores y fundamentalistas evangélicos se debaten propuestas para anular la Ley del aborto, incluso en situaciones aprobadas constitucionalmente, -caso colombiano-, que acepta el aborto,  si es un embarazo generado por violación a las mujeres, por limitaciones físicas del feto y por riesgo de muerte de la madre embarazada. De igual manera, desde sus iglesias y espacios políticos denuncian la “Ideología de Género”, como el mal del siglo XXI, lo cual significa, en un contexto de asesinato de líderes y lideresas en Colombia, un peligro eminente para las feministas y lideresas sociales, que desde hace años trabajan por los derechos de las mujeres.

Personalmente he defendido en mis escritos la perspectiva de Jean Pierre Bauberot, sociólogo francés, profesor en La Sorbona,  que explica que a la modernidad le corresponde el proceso de laicización de nuestras sociedades y estos son procesos conflictivos y a la modernización, según la especialista colombiana en Ciencias Politicas, Socorro Ramírez, proceso económico y político, heterogéneo, fragmentado, selectivo y excluyente,  le corresponde los procesos y dinámicas de secularización que no implican conflicto entre religiones y política. Al parecer, nos encontramos en un contexto de modernidad tardía, en el que las religiones y sus actores, no renuncian a sus privilegios de la unión entre las Iglesias y el Estado y luchan por construir poderes al interior del campo político y desde allí formular leyes y reformas constitucionales, como en el siglo XIX, en acuerdo con sus cosmovisiones político-religiosas.  

En 1994 cuando realice en CINEP una investigación pionera sobre la pluralidad religiosa Bogotá, al preguntarles a los líderes, pastores evangélicos sobre su membresía, me hablaron de un millón de personas a nivel nacional. Años más tarde, la revista SEMANA público un artículo referenciando la población evangélica en 5 millones. Hoy por hoy se considera esta población entre 8 y 10 millones de personas. En estos contextos de crecimiento pentecostal en el país, me parece interesante hacernos algunas preguntas:

  1. Desde nuestras experiencias de acompañamiento y apoyo a organizaciones de mujeres indígenas, afrocolombianas, campesinas, urbano populares, ¿qué prácticas religiosas observamos? como definimos analizamos experiencias religiosas? ¿Cuáles son sus imágenes de lo Sagrado? Sus representaciones de Dios, de la Trinidad, de Jesús, ¿de María?  ¿Las mujeres están vinculadas a instituciones religiosas, católicas, evangélicas, u otras desde sus ancestralidades? ¿Qué valores, que éticas se expresan a través de sus expresiones de fe? 

 

  1. ¿De qué manera estas experiencias de fe las motiva a realizar cambios hacia sí mismas, hacia las demás mujeres de sus organizaciones y hacia otras personas de sus comunidades? 

 

  1. ¿Desde una perspectiva crítica, las experiencias de fe de las mujeres que acompañamos, sus motivaciones religiosas y sus prácticas socio-religiosas guardan coherencia con los valores, conocimientos que facilitamos, compromisos de género y políticos, construcción política de paz en los territorios, entre otros, que deseamos, ellas asuman?

 

  1. Sin desconocer que hay sectores en las organizaciones de mujeres que reivindican posturas críticas al patriarcado, lecturas teológicas que provienen o se identifican con la TL, con la Teología Feminista, la mayoría vive su fe desde experiencias de religiosidad popular católica o evangélica tradicionales. ¿Consideran ustedes que desde estas imágenes y prácticas tradicionales católicas y evangélicas es posible para ellas comprender las formas de violencias que las religiones legitiman y ejercen sobre sus cuerpos, su mente, sus espíritus? 

 

  1. ¿Es posible construir relaciones ecuménicas para fortalecernos en nuestras opciones y compromisos con los Derechos de las Mujeres y con la paz en Colombia?

 

En ningún momento es mi intención “descalificar” o juzgar a las mujeres que acompañamos por su forma de vivir y experimentar su fe en la vida cotidiana, en sus compromisos. Las estoy animando a seguir el método fenomenológico propuesto por Ivone, articulado con el método de la TL-CEBs:  Ver, Juzgar, Actuar. En 1998, en mi tesis doctoral sobre la TL-CEBs en Colombia, creo que fui una de las primeras doctorantes en alimentar este método proponiendo otros verbos y actitudes: VER, SENTIR, JUZGAR, DECIDIR, ACTUAR Y CELEBRAR. Y esta invitación es para que realicemos pequeñas investigaciones con base a estas metodologías para saber en qué situación nos encontramos, primero, respecto a el interés en conocer  las experiencias de fe de nuestras “beneficiarias” y en segundo lugar, según los resultados obtenidos, preguntarnos como podemos avanzar en procesos de de-construcción de imaginarios religiosos que impiden que nuestras compañeras experimenten cierta coherencia entre sus prácticas socio-políticas e ideológicas y sus experiencias de fe.

Ivone finaliza su libro El rostro oculto del mal, con unas preguntas y observaciones: “Al final de todo este itinerario podemos preguntarnos, ¿Qué cambios aporta este discurso sobre el mal y las nuevas mediaciones a una teología que pretende ser liberadora? (…) Ante todo hablar de feminismo en teología y hacerlo desde la hermenéutica del género ha supuesto la necesidad de introducir una antropología mas inclusiva y contextualizada del ser humano. La fenomenología del mal en lo femenino, nos ha permitido acceder a historias concretas por medio del discurso de las mujeres acerca de su propio dolor y de sus esperanzas(…) En este sentido, desde el punto de vista teológico se nos invita a creer en la fuerza del espíritu creador y no solo conservador de las tradiciones (…)En mi opinión, este recorrido nos permite constatar los cambios que se le proponen a nuestro discurso teológico en medio de la vida de diferentes comunidades cristianas, siendo fieles a las lágrimas, a los sueños y a las esperanzas de las personas

 

BIBLIOGRAFIA

FIERRO, Alfredo “Critica filosófica de la religión”. En, Religión. Ed. Trotta, Madrid, España, 1993, pag 179-194.

GEBARA, Ivone Intuiciones Eco-Feministas. Ensayo para repensar el conocimiento y la religión. Ed. Trtta, Madrid, 2000

_____________ El rostro oculto del mal. Ed. Trotta, Madrid 2002

_____________ Las aguas de mi pozo. Ed. Doble Clic Editoras, Montevideo, Uruguay, 2005

_____________ La trama de la vida: algunos hilos cristianos, filosóficos y feministas. Ed. Doble Clic Editoras, Montevideo. Uruguay, 2011.

NAVIA V. Carmiña “El Dios que nos revelan las mujeres”. Consultado en internet el 29 de noviembre del 2004. C:Mis%20documentos.dios.htm

PEREIRA SOUZA, Ana Mercedes, Fronteras, mujeres desplazadas y espiritualidades. En, revista JAVERIANA, Religión y Fronteras. No. 734, tomo no. 145, Bogotá, 2009.

__________________________ “Mujeres, reconciliación y construcción de paz en Colombia”. En, revista Vida Nueva, No. 146, Bogotá, junio 8, 2016.

 

 

 

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