Teologías de la liberación y comunidades eclesiales de base. nuevos sujetos, nuevos contextos y nuevos desafíos en el siglo xxi: Una perspectiva laical

Teologías de la liberación y comunidades eclesiales de base. nuevos sujetos, nuevos contextos y nuevos desafíos en el siglo xxi:  Una perspectiva laical

Por: Ana Mercedes Pereira Souza[i]

“Cuando tenía las respuestas, se me cambiaron las preguntas”.
Grafiti Universidad Nacional de Colombia, 1991.

Los años 90s del siglo XX fueron años muy difíciles para el conjunto de actores/as religiosos/as y laicales que desde la perspectiva de la Teología de la Liberación y Comunidades Eclesiales de Base, TL-CEBs, optaron por diversas dinámicas en la búsqueda de la justicia, por reflexiones y acompañamiento a los sectores populares de América Latina y El Caribe. Jose María Vijil traduce estos tiempos como “la noche oscura”, provocada en gran medida, por la involución de la iglesia Católica[ii], la crisis de los socialismos, el desarrollo y la implantación de las políticas neoliberales y la globalización.

Sin embargo, la TL tiene apenas 40 años en los que aun en medio de dificultades y limitaciones,  pudo construir discursos y  prácticas teológico-pastorales, bíblicas, políticas nuevas, surgidas desde la realidad de los pobres en el continente Es por tanto, una teología en construcción, que ha avanzado en medio del martirio, de persecuciones, señalamientos y exclusiones y necesita su tiempo para crecer en estos tiempos de sombras y silencios pero también de esperanzas en la actual situación de América Latina.

Es importante dar una mirada al continente para ver las novedades, los nuevos sujetos y actores que emergen con sus luchas, movilizaciones y resistencias en contextos de lógicas de muerte impuestas por el neoliberalismo y la globalización económica. La primera constatación es que pese a las dificultades de reproducción del nuevo discurso teológico Latinoamericano, Tl, y de las CEBs, este movimiento siguió su caminata por diferentes vías, algunos actores/as  religiosos/as continuaron vinculados /as a la institución, otros/as más laicales se ubicaron en las fronteras o bordes institucionales –las llamadas teologías de fronteras, de bordes-, y la novedad mayor en la década de los 90s, al interior del campo religioso católico,-también protestante-, fue el surgimiento de una nueva generación de teólogos/as, biblistas, que expresaron y expresan, desde sus identidades laicales, sentimientos, anhelos, luchas y resistencias de los diferentes rostros de los pobres en el continenteindígenas, campesinos, afro-descendientes, mujeres, jóvenes, comunidades LGBT, entre otros.

Como lo comparte una de sus protagonistas, “En gran parte, fue gracias al movimiento bíblico-teológico laical de los 90s, que la TL continuo sus reflexiones, desde perspectivas bíblico y teológicas contextualizadas, realizando rupturas epistemológicas, articulando sujetos emergentes, nuevas problemáticas y nuevos actores”. En ellos y ellas hay sentimientos de “exclusión”, de ser mirados/as como “ciudadanos/as de segunda categoría” por su identidad laical y  exigen reconocimiento a sus trabajos y producciones bíblico-teológicas que en gran medida, generaron procesos de continuidad, alianzas, redes Latinoamericanas, en contextos de crisis de la TL clásica[iii].

La pregunta es ¿cómo se articulan estos nuevos actores/as laicales con los Movimientos Sociales del siglo XXI en los que emergen nuevos sujetos que reclaman desde sus subjetividades, ser escuchados y tenidos en cuenta en los procesos políticos nacientes? Nos referimos a las Nuevas Constituciones (Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay) que se erigen con acentos democráticos, participativos, incluyentes, que reconocen la diversidad y pluralidad cultural, étnica, político-ideológica, religiosa de nuestros pueblos. Gran parte de laicos y laicas de las CEBs  se empoderaron respecto a derechos y están incursionando en espacios de construcción y/o fortalecimiento de la Sociedad Civil, sea desde sus iglesias, o través de sus vínculos con ONGs o desde sus Organizaciones de Base, que son también una novedad que constatamos en América Latina, Centroamérica y el Caribe[iv]. Estos nuevos actores/as, son los “pilares” de la construcción de nuevas ciudadanías que luchan contra la corrupción, los gamonalismos urbanos y rurales, el verticalismo y patriarcalismo en los espacios en los que se desempeñan:

La impresión general,  es que tanto la TL como las CEBs, si entraron en una crisis en la medida en que estaban muy ligadas a la institución y la institución fue asolada por todas estas políticas desarrolladas desde el Vaticano, desde el CELAM, para hacer que estas experiencias fueran cooptadas o debilitadas. Pero también habría que ver como ahí surge un laicado que va tomando otros espacios, va creando otras posibilidades de definir su experiencia de fe y de proyectarse hacia la sociedad y creo que esa ha sido la mayor riqueza que se ha producido en estos últimos 20 años en América Latina, Laicos y laicas que han desarrollado muchísimas posibilidades muy novedosas y creativas, de la articulación de la fe con los movimientos sociales en América Latina, los movimientos contra las discriminaciones, movimientos eco-ambientales, de solidaridad con los pueblos, de Derechos Humanos, con la defensa de la diversidad sexual, entre otros[v]

Respecto a las luchas y resistencias en el continente, uno de los acontecimiento más importantes que convocaron/convocan y articularon/articulan a diversos actores/as sociales es el FORO SOCIAL MUNDIAL en el que se discuten las nuevas realidades y contextos. Con el lema “Otro Mundo Es Posible”, estos eventos visibilizan los sujetos emergentes a los que nos hemos referido.  La TL-CEBs hace parte de estos procesos,  ha estado en interacción y reflexión constante con las nuevas realidades y cambios de nuestras sociedades. En estos espacios se observa que los actores/as que más han resistido frente a la imposición neoliberal, a los Tratados de Libre Comercio, a las políticas de los gobiernos respecto a la extracción minera, al saqueo de los recursos naturales y a los daños ocasionados por estas acciones, son las comunidades indígenas del continente.

Y es interesante que sea, precisamente, desde estas comunidades ancestrales colonizadas, explotadas, esclavizadas, excluidas, desde donde nace un nuevo paradigma para toda la Humanidad, el Buen Vivir, posicionado en estos foros y “no se trata de “idealizar” estas, cosmo-visiones y cosmo-acciones. Sin embargo, en estas apuestas se juega la vida misma, individual y colectiva, se juega el presente y futuro del planeta tierra y el equilibrio del universo, porque gracias a estas comunidades, se han conservado, a nivel mundial, los eco-sistemas, los bosques, las plantas medicinales ancestrales, la bio-diversidad, los ríos, en últimas, gracias a su concepción de espiralidad,  estamos entendiendo lo que significa el “alma” y la energía del universo que fluye y nos envuelve en un manto de sacralidad: la vida humana, la tierra es sagrada y todos y todas tenemos el deber de respetarla, cuidarla, animarla a los cambios que sean necesarios para preservarla para nosotros/as y las futuras generaciones[vi].

También las mujeres, desde sus realidades, manifiestan sus inconformidades y realizan acciones de resistencia. En estas dos últimas décadas se empoderaron respecto a sus derechos[vii], rechazan y exigen concreción de acuerdos internacionales de reconocimiento de sus derechos, construyen políticas públicas, de inclusión, de no violencia, de condenas severas a los violadores, a los que cometen feminicidios, construyen políticas públicas  de pariedad en espacios políticos, reclaman y exigen mayor reconocimiento de sus aportes y mayor democratización en las estructuras políticas y eclesiales. Las Teólogas de la Liberación Feminista por ejemplo, exigen su lugar y reconocimiento de su producción Bíblico –Teológica, tanto en espacios tradicionales como al interior de la TL.

Las búsquedas de estas actoras, religiosas y laicas, generaron el surgimiento de algunas tendencias en su interior. De un lado, un sector recupera y visibiliza la presencia de las mujeres a través de la Historia de la Iglesia Católica, otros  realizan re-lecturas bíblicas en una perspectiva de género, otros colectivos entran en un proceso de re-descubrimiento de las diosas en la antiguedad  y las reivindican en la actualidad como sus ancestras, con símbolos, rituales, danzas, plegarias que nos evocan e invitan a las mujeres a recuperar el poder emanado de estas diosas, de la Madre Tierra y de Dios Padre y Madre, presente y actuante en sus vidas. Encontramos También el Eco-Feminismo, propuesta en la que Ivonne Guevara, el Colectivo CONS-PIRANDO de Santiago-Chile, la teóloga laica Marcia Moya en Ecuador y otras teólogas y experiencias similares, asumen la necesidad de trabajar el cuerpo de las mujeres, emociones, sentimientos, subjetividades articulados con el dolor y la defensa de la Madre Tierra y a visiones-proyecciones y prácticas de empoderamiento de las mujeres en sus dimensiones de género, político y ecológicas[viii]:

La entrevista que realizamos a Rosiris Murillo, mujer laica, muestra cómo en el mediano, largo plazo, se fue realizando el proceso de transformación de imaginarios y prácticas religiosas tradicionales a perspectivas que integran la imagen femenina de Dios, la relación con el cuerpo, la Madre tierra y lo político: “Me llamo Rosiris Murillo, siento y vivo cada día ese milagro maravilloso que llamamos fe que se expresa en nuevos aprendizajes, nuevas formas de entender y vivir la vida, en la construcción de nuevas pedagogías para transformar nuestras vidas y las de las demás personas. Es una fe que mueve esas montañas de esperanza y una fe que vivimos en el amor, en el compromiso para nuevos proyectos de vida, nuevos renaceres, para transformar estas formas de violencias que vivimos no solo las mujeres sino también los niños y niñas.

Para nosotras desde nuestra organización FUNSAREP, con ese compromiso y esa apuesta de CONSUELO ARNAIZ, era entender la fe como el acompañamiento a la otra, a aquellos que en un momento determinado necesitan de una mano amiga, de ese acompañamiento, incluso de esas lagrimas que en esos momentos de desfallecer, de sentir que esa presencia de Dios, de la Diosa de la vida como algo lejana, la encontramos en ese abrazo de fe y esperanza. Llegue al barrio San Pedro de Cartagena en el año 75 y ese año llegaron estas religiosas españolas y un nuevo párroco jesuita llamado Alfredo Vargas(…)Era muy niña y recuerdo que no había ninguna estructura como iglesia. Era una casa de encuentro, la casa comunitaria y nací de esa experiencia de CEBs donde leíamos la Palabra en cualquier casa donde este sacerdote nos invitaba, El rostro femenino de Dios lo fuimos descubriendo en una palabra, en el mismo caminar, en los encuentros donde hablábamos de Dios y éramos mujeres contando nuestras historias de dolor, éramos mujeres campesinas y urbanas que nos fuimos encontrando en nuestras miradas de dolor y así entendimos que algunos textos y fragmentos de la Biblia nos hablaba a las mujeres, nos hablaba con miradas de mujeres y nos fuimos convirtiendo en un grupo de mujeres que decíamos, ·”esto es palabra para mujeres”. Tuvimos como referencia la presencia de Consuelo en la Lectura Popular dela Biblia, estudiamos a mujeres teólogas que en América Latina estaban hablando de una teología con rostro de mujer. Además estuvimos con Florence Thomas, Marcela Lagarde, entre otras feministas(…)Lo importante ha sido tomar la Palabra desde el compromiso político y ciudadano en la casa, en la calle, en el trabajo, en la comunidad y en la sociedad.

La misma Palabra nos empodero porque fuimos descubriendo a un Dios, a una Diosa que mueve, que revoluciona, que traspasa cualquier estado que viole nuestros derechos. Nuestra organización, MUJERES ESPEJO somos fruto, semilla de esa experiencia de FUNSAREP y desde esta organización empezamos a interactuar en espacios políticos, en espacios de poder. Tenemos mujeres que hoy se sientan con alcaldes, incluso a nivel nacional porque tenemos una política pública que la hemos luchado. Hoy hacemos parte del Movimiento Social de Mujeres de la ciudad de Cartagena y como mujeres podemos exigir y tomar decisiones porque estamos allí, realizando diversas acciones.

Como mujeres sentimos que nuestro cuerpo es el que ha recibido todas esas cargas históricas, cargas emocionales profundas (…)Para integrar el cuerpo tuvimos que reconocer que teníamos unas historias, unas raíces que no siempre son nuestras y las fuimos asumiendo, guardándolas en un rinconcito de nuestro cuerpo. Sentir que nuestro cuerpo ha sido violado y violentado nos hizo ver la necesidad de tocar nuestro cuerpo, de preguntarle qué le pasa, cada día, en la mañana, cuando tomamos la ducha y le pedimos perdón por alimentos que consumimos que no son buenos para él. Reconocemos que somos hijas de la Madre Tierra y nuestro cuerpo necesita ser abonado, cultivado, masajeado. Las mujeres decían antes que su cuerpo no les pertenencia, que era de sus maridos, pero eso hoy ha cambiado. Ahora sienten que su cuerpo es un templo sagrado, que es un templo de su compromiso, un cuerpo que debe estar siempre presente, despierto y eso es maravilloso porque las mujeres comienzan a sentirse bellas. Para nuestra organización MUJERES ESPEJO, ha sido fundamental integrar esta perspectiva corporal y así lo expresamos en nuestro lema “Porque todo pasa y atraviesa nuestros cuerpos de mujeres”.[ix]

Otro desafío de la TL-CEBs es avanzar en  propuestas ecuménicas, hacia adentro y hacia afuera, en diálogos inter-religiosos para la paz y la vida con dignidad. La paz no es solamente lograr acuerdos en medio de un conflicto armado,(Colombia, Perú, Centroamérica), la paz es pan, es educación, es salud, es trabajo, es tierra, es inclusión, democracia, respeto y reconocimiento a las pluralidades étnico-culturales, a las pluralidades político-ideológico, religiosas,  a los derechos humanos, a los acuerdos constitucionales, realidades de nuestro continente que  invitan a la TL-CEBs  a procesos ecuménicos y a diálogos inter-religiosos para construir esa paz integral que tanto anhelamos.

 

Teología de la Liberación y CEBs en Colombia

En Colombia, la TL y las CEBs siguieron diferentes caminos pero en general observamos la dinámica que presentamos en nuestra lectura global: con la crisis de los 90s, gran parte del clero religioso y diocesano vinculado a estos procesos, regreso a sus parroquias, a sus colegios o instituciones, las religiosas continuaron sus vidas en sus comunidades, algunas acompañando procesos barriales, acompañando a víctimas del conflicto armado y las CEBs siguieron sus procesos pero con un bajo perfil. Sobreviven después de 40 años, aquellas organizaciones que siendo impulsadas por el clero y  las religiosas, delegaron responsabilidades a laicos y laicas que se formaron en estos espacios, algunas de ellas,  FUNSAREP-Cartagena, a Meléndez-Cali, a la Fundación San Isidro-Duitama.

Parte del laicado formado en las CEBs, se desempeña actualmente en ONGs que ellas/os han creado o de las que forman parte en la administración o en equipos de trabajo, incluso en la dirección de las mismas, caso de la Organización Femenina Popular, OFP, cuyas gestoras se iniciaron en la Pastoral de Barrancabermeja[x]. También el Programa del Magdalena Medio creado por Francisco de Roux, SJ, actualmente es dirigido por un laico formado en las CEBs de Barrancabermeja. Para otros laicos y laicas, el desafío fue acompañar a hombres y mujeres víctimas del conflicto armado, en un contexto de crecimiento de iglesias pentecostales rurales y urbanas en el país[xi]. Teniendo en cuenta que el dolor, el sufrimiento lo vivían por igual católicos/as, protestantes y pentecostales, asumieron el desafío de la creación de redes ecuménicas en las que interactúan con actores/as religiosos/as de Iglesias Históricas, pententecostales y católica. Nos referimos a la Red Ecuménica Nacional de Mujeres Por la Paz, 2000, la Red de Mujeres Constructoras de Paz, 2004, la Red de Mujeres, 2005, la Mesa Ecuménica Por la Paz, entre otros, siendo uno de sus objetivos prioritarios la construcción de paz a nivel local, regional, nacional.

De Dimensión Educativa surgió KAIRED  una experiencia laical que articulo a laicos y laicas que se formaron en los 90s en universidades de Brasil, de Costa Rica y hoy producen esas lecturas bíblicas y teológicas contextualizadas urbano-populares, campesinas, teología negra. Fernando Torres Millán, Aníbal Cañaveral, Maricel Mena, Francisco Reyes, entre otros, recogen hoy los frutos de sus esfuerzos, acompañan comunidades populares, escriben, facilitan talleres bíblico-teológicos, son docentes universitarios en centros educativos que reconocen sus investigaciones y aportes.

A través de estos procesos observamos que la TL-CEBs en Colombia, una vez que les toco la crisis, las opciones de laicos y laicas iniciadas en estos espacios fue, de un lado, asumir los retos para crear nuevos espacios, ONGs, Fundaciones, y de otro, formarse académicamente en diferentes áreas, biblia, teología, sociología, derecho, trabajo social, comunicación social, entre otros, e integrarse a proyectos que surgieron en 90s y a comienzos del siglo XXI. Sin desconocer sus raíces, sus orígenes en las CEBs, se desplazaron hacia el campo político, sumándose a otros actores/as de la Sociedad Civil en la defensa de los Derechos Humanos.

Preguntas fuertes de/para la TL en América Latina, Centroamérica y El Caribe

Actualmente, “vivimos en un tiempo de preguntas fuertes y respuestas débiles”, plantea De Sousa y ¿Cuales son hoy las preguntas de la TL-CEBs hacia adentro y hacia afuera? Es importante re-situar las relaciones entre TL y Educación Popular y  se trata de reflexionar sobre las pedagogías propias de la TL-CEBs y repensar que tipo de pedagogías  y nuevas epistemologías que se requieren para interactuar con los nuevos sujetos/as y actores/as que emergen en estos nuevos contextos, marcados por  el neoliberalismo, la posmodernidad y la globalización. También es de vital importancia para la TL-CEBs realizar sistematizaciones regionales para apreciar avances significativos de algunos proyectos regionales de CEBs, analizar aciertos, errores, limitaciones y especialmente aprendizajes.

En una perspectiva auto-critica desde el “Corazonar” propuesto por el Buen Vivir, (reflexionar con el corazón y la razón) y desde actitudes fraternas y sororas, recoger las huellas de este caminar, con humildad y con la sabiduría acumulada por las generaciones de los diversos actores/as y sujetos/as articulados/as en estos procesos, para con estas lecciones aprendidas, continuar el/los caminos asumiendo los actuales retos y desafíos que exigen los nuevos contextos plurales y complejos, los que siguiendo a De Sousa, se relacionan con rupturas epistemológicas y el reto de construcción de lo que este autor llama las “Epistemologías del Sur” –Sur, lugar geo-político-, entendidas como “la búsqueda de conocimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorgan visibilidad y credibilidad a las practicas cognitivas de las clases, de los pueblos y de los grupos sociales que han sido históricamente victimizados, explotados y oprimidos por el colonialismo y el capitalismo”[xii].

Siguiendo a De Sousa, se trata, en esta perspectiva, de un tránsito, de la “Epistemología de la ceguera a una Epistemología de la visión”, que revierta los regímenes de representación y relevancia y logre hacer visibles conocimientos y agentes que de otro modo permanecerían ausentes: hacer visible lo invisible, pensable lo impensable, presente lo ausente. En este sentido, las grandes preguntas, entre otras, ¿Como la TL responde a los nuevos contextos políticos, económicos culturales, medio-ambientales, religiosos en los que se desenvuelve la vida de los sectores populares? ¿Cómo retoma los conocimientos, aprendizajes y acumulados nacidos de las entrañas de los pobres? ¿Qué significa para la TL la presencia de laicos/as, sectores eclesiales, pastorales sociales, que  desde una ética de la honestidad, de la responsabilidad, la solidaridad y el bien común (Buen Vivir!!), ensayan caminos nuevos de participación política, caminos de exigibilidad de derechos, de construcción de lo público, de políticas públicas (mujeres, jóvenes, emigrantes, desplazados/as, diversidades sexuales, entre otros), posicionándose como hombres y mujeres sujetos/as de derechos en el marco de un Estado Social de Derecho[xiii].?,

¿Cómo se definen en estos nuevos contextos las relaciones entre Fe y Política?, ¿Cómo se articulan, reconocen e interactúan teólogos/as  y biblistas de la primera generación con teólogos/as y biblistas laicos y laicas de la generación actual? ¿Cómo asimilar esta heterogeneidad generacional teológica, política e ideológica al interior de la TL-CEBs en el continente? Finalmente, como “enamorar” a las nuevas generaciones para que desde sus espiritualidades diversas y fragmentadas se encuentren y/o re-encuentren con la TL-CEBs de/en nuestros países?

Son preguntas que todavía están sin respuestas y es posible que uno de los llamados hoy, sea el de reflexionar, de-construir y construir nuevos horizontes colectivos, incluyentes, integrales que respondan a los nuevos contextos.  El Papa Francisco,  a los 52 años de inicio de la PRIMAVERA ECLESIAL promovida por el Vaticano II, esta transformado las estructuras de poder, corrupción y autoritarismo del Vaticano. Su actitud de humildad, su llamado a la misericordia, a la escucha, a la interlocución ecuménica e inter-religiosa en favor de la paz mundial, de la vida con dignidad para los sectores excluidos de nuestras sociedades, genera esperanzas no solo para América Latina, sino también para el mundo entero.

Es muy importante valorar que estos cambios socio-eclesiales  no vienen de abajo, sino desde arriba, es decir, desde la máxima autoridad católica. Esta es una novedad eclesial y política que es fundamental tener en cuenta porque la TL-CEBs fue un proyecto que se generó, mayoritariamente, desde abajo e intento llegar al alto clero, con los resultados que conocemos: en los años 70s,-80s, a excepción de un sector importante de obispos de Brasil, de Mons. Oscar Arnulfo Romero, en Colombia de Mons. Isaza, de Mons…….

El reto, el desafío, es lograr ahora que las reflexiones y propuestas del Papa Francisco sean asumidas por el mismo Vaticano y por las diferentes instancias socio-eclesiales, diócesis, parroquias, pastorales y sectores laicales de América Latina y que desde abajo, desde los sectores marginados y excluidos, se asimile y se viva este nuevo momento de cambios y esperanzas para un futuro mejor. Pero la discusión también se realiza observando que no basta con la construcción de arriba hacia abajo. Se requiere también dinamizar procesos de afuera hacia adentro.

Torres, en una perspectiva crítica se pregunta, “¿Cómo se puede aproximar una dinámica desde abajo, que es la del papa Francisco, con unas dinámicas que son más de afuera hacia adentro? ¿Cómo lograr esos caminos de aproximación para aprovechar al máximo un espacio que se abre, un espacio que no esperábamos, espacio que significa que la estructura cambie. Esto que está sucediendo en la estructura del papado del Papa Francisco es un esfuerzo gigantesco del catolicismo para producir un cambio estructural, desde adentro, pero este esfuerzo está siendo resistido por una estructura que se ha consolidado en estos últimos 40 años para no cambiar. Es una estructura hecha para no cambiar, desafiada para cambiar. Este es el momento que se está viviendo y creemos que el avance del horizonte de cambio dependerá muchísimo de la presión de la sociedad civil, de la sociedad mediática hacia adentro, hacia las estructuras institucionales para que desde adentro se dé un movimiento en el cambio[xiv]

También hay posiciones muy críticas desde sectores feministas, quienes consideran que no se vislumbran cambios entre otros, respecto a la ordenación de mujeres. El teólogo español José Tamayo comenta en una entrevista refiriéndose a los cambios de Papa Francisco, Estoy en una actitud de diálogo crítico, pero es cierto que está trabajando en la buena dirección. Para llegar a buen puerto tiene que democratizar la Iglesia, incorporando a las mujeres y transformando la curia vaticana”.

  • ¿No ha cambiado la actitud del papado hacia la mujer con Francisco?

“No, sigue en la misma línea excluyente que sus predecesores, que se refleja en la negativa a reconocer el sacerdocio de la mujer, la concesión de espacios de responsabilidad y del acceso a lo sagrado. Francisco tiene que tener claro que sin feminismo todo intento de reformar la Iglesia terminará en fracaso”[xv].

Y una de las críticas de las feministas respecto a los cambios jalonados por el Papa Francisco es el control de lo sagrado `por parte del clero. Nos encontramos con un sector  minoritario de mujeres que optaron por el sacerdocio, ritual realizado en Estados Unidos, un ritual prácticamente clandestino, desafiante para la institución católica en la medida en que intenta recuperar el poder y la capacidad mediadora de lo sagrado y de lo espiritual desde las mujeres. Como bien lo explica Navia, “Una de las grandes derrotas históricas que hemos sufrido las mujeres, fue el haber sido privadas de nuestro poder mediador ante lo sagrado y ante lo espiritual (…) Descubrir esto, reconocerlo en nuestra propia carne y hacernos conscientes de que las mujeres solo podemos recuperar la capacidad mediadora, si nosotras mismas nos la reconocemos y se la reconocemos y otorgamos a los demás, fue una verdadera revolución en nuestro espacio y en nuestra vida. Esto nos llevaría más adelante a abordar el problema de la autoridad femenina, en la iglesia, en la familia en nuestras comunidades y en la sociedad en general[xvi]

En este sentido Olga Lucia Álvarez, ordenada en Estados Unidos, quien opto por recuperar esta capacidad mediadora de lo sagrado y del servicio a los más necesitados, da cuenta de una manera diferente de ser y sentirse iglesia como mujer ordenada: “Las mujeres que somos ordenadas somos muy mayores, ya pensionadas, habrá 2 o 3 jóvenes de 43 a 50 años las demás tenemos hasta 80 y 90 y a mí me llamaron la atención diciéndome “como se atreven estas mujeres que están a las puertas de la divinidad y no tienen miedo”. Hay 280 mujeres en el mundo trabajando donde las acepten. Nuestras obispas no nos tienen como empleadas. Servimos en donde podemos, la mayoría somos pensionadas. No tenemos templos, no nos interesa tener templos porque no cuidamos ladrillos, queremos cuidar personas. Es un ministerio renovado diferente, no queremos salir de la iglesia, no lo hemos hecho porque tenemos apoyo de la iglesia Pueblo de Dios (…) El papa Francisco es un hombre excelente y las cosas que dice son evangelio y a mí me sirven. Pero por la curia romana no puede decir más de lo que dice. Lo que diga el para mi vale. Y dentro de mi ministerio tengo que decir que conmigo nadie se ha metido, porque ellos saben que estamos en lo cierto y que lo que estamos reclamando es de justicia (…) Además no estamos haciendo escándalo, estamos trabajando con el pueblo, donde nos llaman, donde nos necesitan[xvii] .

Y otras iniciativas se están desarrollando en este sentido, como es el llamado de laicos y laicas, religiosas y religiosos, reunidos en el DEI-Costa Rica a asumir y vivir esta PRIMAVERA ECLESIAL, con la alegría, el regocijo de nuevos tiempos que exigen nuevos compromisos, unidad y respeto en la diversidad de actores/as, sujetos/as pensamientos y acciones que confluyen hoy en la TL y CEBS del continente.[xviii]

 

______________

[i] Trabajadora Social, Socióloga, Directora de la Red Ecuménica Nacional de Mujeres Por la Paz-Colombia

[ii] En estos procesos de involución de la Iglesia Católica, fueron muy importantes dos obispos colombianos, Mons. Castrillón y Mons. López Trujillo, presidente y secretario del CELAM a mediados de los 70s. Posteriormente desde el Vaticano continuaron su labor, apoyados por el Cardenal Ratzinger.

[iii] Trabajos en Ribla, los procesos de Lectura Popular de la Biblia, con grandes impactos en los 90s.

[iv] Uno de los fenómenos sociales-políticos de finales de los años 80s del siglo XX a la fecha en América Latina, es el amplio crecimiento de ONGs con trabajos a nivel micro, meso y macro social en diferentes perspectivas, Derechos Humanos, Genero, Medio-ambiente, Desarrollo sostenible, proyectos Ecuménicos, con redes y articulaciones a nivel nacional e internacional

[v] Entrevista a Fernando Torres Millán, teólogo laico, Bogotá, nov.24,2014

[vi] PEREIRA SOUZA, Ana Mercedes, PLANES DE VIDA Y BUEN VIVIR.  EXPERIENCIAS Y APRENDIZAJES DE LOS PUEBLOS DE ABY AYALA.“PARA RECUPERAR LA VIDA,  LA DIGNIDAD Y LA ESPERANZA”. Ponencia presentada en el Casa Arnulfo Romero, Lucerna-Suiza, abril, 2012

[vii] En gran parte con el apoyo de la Cooperación Internacional que exigió en sus políticas de apoyo a proyectos de mujeres, la perspectiva y transversalidad de género. De igual manera, por la acción de algunas pastorales sociales y por la emergencia de cientos de organizaciones de mujeres en el continente.

[viii] Una de las prácticas de estos colectivos es la decisión de vivir  y/o construir sus sedes en el campo, en relación con la naturaleza, facilitar sus talleres y seminarios  con las mujeres que acompañan en una solidaria y estrecha relación con la Madre Tierra.

[ix] Entrevista a Rosiris Murillo, Chinulito, enero 8, 2016

[x] PEREIRA SOUZA, Ana Mercedes, “Mujeres, espiritualidades y construcción de paz”. Ponencia que será presentada en el Simposio Mujeres y Paz, en Buenos Aires, Argentina, del 26 al 30 de marzo, 2016. En este articulo reseño algunas experiencias de mujeres que en Colombia surgieron de espacios eclesiales y hoy dinamizan sus propios proyectos, como la Organización Femenina Popular, OFP.

[xi] PEREIRA SOUZA, Ana Mercedes, “Mujeres, Fronteras y Espiritualidades”, en

[xii] DE SOUSA, Boaventura, Una Epistemología del Sur: La reinvención del conocimiento y la Emancipación Social. Ediciones CLACSO-SIGLO VEINTIUNO, Santiago de Chile, Chile

[xiii].Este trabajo de Construcción y/o fortalecimiento de la Sociedad Civil y de Culturas Ciudadanas desde los 90s a la fecha, ha sido jalonado en gran medida, por el surgimiento de ONGs en América Latina y el apoyo recibieron de la Cooperación Europea y Canadiense para posicionar estos temas en Agendas Sociales Regionales.

[xiv] Entrevista a Fernando Torres, teólogo laico, Bogota, noviembre, 2014

[xv] CORTE, Cristina, Entrevista a José Tamayo. Revista La Nueva España, Asturias, “Sin feminismo todo intento de reformar la Iglesia terminará en fracaso”, Asturias, enero 16, 2016.

[xvi] Op cit, pag.38

[xvii] Memorias Encuentro de Lectura Popular de la Biblia, Medellín, diciembre, 2015, documento fotocopiado.

[xviii] Primavera Eclesial: Pedimos lo justo, soñamos lo imposible. DEI, Costa Rica, agosto 27-30, 2014.

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